domingo, 9 de diciembre de 2012

Gen. Beat- Mujeres Dentro de la Generación Beat


¿Dónde están las mujeres de la Beat Generation?

Hace varios años en el Instituto Naropa (de la ciudad de Boulder, Colorado), en un homenaje a Allen Ginsberg en que participaron muchos de los poetas de su generación, alguien del público preguntó: “¿Y dónde están las mujeres beats?” Desde el podium el poeta Gregory Corso respondió: “Hubo mujeres, ellas estuvieron ahí, yo las traté. Sus familiares las internaron en hospitales psiquiátricos, les aplicaron electrochoques. En la década de 1950 si eras hombre podías manifestarte como rebelde, pero si eras mujer tus mismos familiares te encerraban. Hubo muchos casos que yo conocí, sobre los cuales algún día se escribirá.”
Esa declaración de Corso deja en evidencia la enorme lucha que tuvieron que enfrentar las mujeres estadounidenses que compartieron las búsquedas y las creaciones literarias en la genneración beat. Ellas se enfrentaron al aplastante contexto de la sociedad, contra la ideología predominante del status quo conformista permeado por el moralismo que fue casi una propaganda de Estado; y sumado a todo eso, que ya es muchísimo, estaba el ambiente familiar represivo. Uno de los casos de ese fuerte ataque a las mujeres fue el de la poeta Elise Cowen, gran amiga de Allen Ginsberg. Ambos se consideraban “hermanos gemelos”, ya que al gran parecido físico que compartían se sumaba el uso de gafas con gruesas lentes, el hecho de que los dos eran de familia judía, la pasión por la poesía y hasta la tragedia de pasar algunas temporadas internados en hospitales psiquiátricos; la diferencia en este último “detalle” es que a Ginsberg no lo enviaban sus padres sino las autoridades represivas de la Universidad de Columbia; y en el de Elise era casi todo el mundo en su contra. Ella terminó escapándose de esas situaciones a los 28 años de edad con el suicidio: en 1962 se arrojó por la ventana de su departamento ubicado a varios pisos de altura.
Otro fin trágico, diferente al de Elise Cowen pero no menos estremecedor, fue el de la joven poeta beat Joan Vollmer Adams, que en 1952 fuera asesinada de un balazo por su esposo William Burroughs cuando éste se encontraba en un “pasón” de drogas y fuertes mezclas que él solía hacer. Esto sucedió en la ciudad de México. El escritor asesino no purgó ninguna condena porque las personas que se encontró en el corrupto sistema judicial mexicano lo dejaron libre cuando él les “pagó” un soborno. Los fanáticos admiradores de Burroughs, que los hay en número considerable, siempre han visto este hecho como una hazaña.

El poeta Ray Bremser obligaba a su esposa Bonnie (Brenda Frazer) a prostituirse cuando vivían en la ciudad de México, y no contento con esto la mandó a Texas para que fuera a “vender” a una hijita de ambos recién nacida. Esto lo cuenta la misma Bonnie en su libro Troia: Mexican Memories.
Los anteriores casos, trágicos o escandalosos, pueden ser ejemplos de la difícil vida de algunas poetas beats, y podría pensarse que hubiera otros casos más que ahora no conocemos (como lo señalara Gregory Corso). Pero también hubo mujeres que sin dejar de combatir contra todas las situaciones opuestas a su desarrollo intelectual, artístico y sencillamente en la práctica buscaban su libertad; sobresalen con una portentosa y numerosa obra literaria. Una de las primeras que destacan es Diane di Prima, quien primero escandalizó con su libro Memoirs of a Beatnik (Memorias de una beatnik), debido al libre lenguaje y al relato de los lúdicos encuentros de hombres, mujeres y homosexuales beats en sus aventuras amorosas, relaciones sexuales relatadas con todas sus señas particulares y el permanente gozo (“El sexo es sagrado”, escribió Jack Kerouac). Diane di Prima es autora de más de veinte libros, entre ellos: ThisKind of Birds Flies Backward, Dinners and Nightmares, Earthsong, The New Handbook of Heaven, Revolutionary Letters, Hotel Albert, Loba, The Book of Hours, New Mexico Poemas y Loba as Eve. Hasta hoy en día no he encontrado ningún libro de ella traducido al español, salvo las traducciones dispersas que yo he publicado en revistas y suplementos culturales, así como los poemas que aparecen en mi libro Los poetas que cayeron del cielo, Juan Pablos Editor-Instituo de Cultura de Baja California. Otras poetas beats con obra publicada son: Diane Wakoski, MargePiercy, Ruth Weiss,  Leonore Kandel, Denise Levertov.

El beat femenino de la Generación Beat
Al lado de los escritores, artistas y disidentes del movimiento Beat en Estados Unidos, estuvieron varias mujeres de vidas igual de intensas y turbulentas, quienes además escribieron y crearon para confrontar los prejuicios de la complaciente y opresiva posguerra, cuando los tiempos aún se negaban a cambiar…
A más de más de medio siglo del inicio del movimiento beat en los años cincuenta del siglo pasado, es fácil olvidar lo opresivos y misóginos de aquellos tiempos de auge del sueño americano de la posguerra. Si bien a los escritores y artistas beat se les persiguió como disidentes e inconformes, también se les colocó como protagonistas centrales casi únicos de esa explosión artística, mientras la mayoría de las mujeres del movimiento fueron colocadas en la periferia, sus voces acalladas, sus logros trivializados.
Por fortuna libros como los de CarolynCassady, Fuera del Camino. Mi vida con Cassady, Kerouac y Ginsberg (1990), y Brenda Knight, Mujeres de la Generación Beat (1996), han contribuido a remediar esta injusta apreciación del papel femenino en la Generación Beat.
Varias temperamentales mujeres participaron de una u otra forma junto a los protagonistas centrales de esa generación: Jack Kerouac, Neil Cassady, William Burroughs, Paul Bowles, Allen Ginsberg, Gregory Corso, Gary Sneider y demás. Muchas de ellas, escritoras de los años treinta y cuarenta, influyeron artísticamente en los jóvenes beat. Otras más, contribuyeron con sus propias obras literarias al movimiento o derivaron de él. Pero también destacan las parejas, compañeras, esposas, musas inspiradoras, quienes alentaron y compartieron el espíritu rebelde de estos innovadores, escapistas extremos del opresivo american dream, materializado en la casa en los suburbios, el automóvil familiar, un empleo de nueve a cinco y los fines de semana pasados en la pesadilla moderna del centro comercial.
Aquí las viñetas de varias estas mujeres: el beat femenino de la Generación Beat:
 Jane AuerBowles. Nacida en 1917, se convirtió en escritora de culto con su novela Dos damas muy serias, el libro de relatos Placeres sencillos y la obra teatral En la casa de verano. Neoyoquina de cepa, de niña viajó a Suiza a tratarse de tuberculosis. De vuelta en su ciudad fue una figura célebre de Greenwich Village por su talento, rebeldía y por escándalos en torno a su bisexualidad. En 1938 se casó con el compositor, pianista y extraordinario escritor Paul Bowles, con quien viajó a México, Costa Rica, España, y finalmente hasta Tánger en Argelia, donde residió desde 1947, lejos de la “pesadilla estadunidense”. Jane fungió como puente entre el grupo anterior, la llamada Generación Perdida (Hemingway, Stein, Fitzgerald, Steinbeck, Dos Passos, Waldo Pierce, Alan Seeger)  y los nuevos escritores beat. Alcohólica, enferma y usuaria permanente de hachís, su salud se deterioró a partir de 1957 por un ataque cardiaco. Murió en Málaga, España, en 1973. Paul Bowles relató esta dolorosa experiencia en sus memorias.
 Joan Vollmer Adams (Burroughs). Nació en Nueva York en 1924 y fue la mujer más prominente en el círculo de los primeros beat. En el Barnard Collage compartió habitación con Edie Parker (después casada con Jack Kerouac), y en los años cuarenta su departamento neoyorquino fue el primer centro irradiador del movimiento: lugar de discusión, reunión, celebración y vida. Su primer esposo, Paul Williams, fue reclutado y al regresar de la guerra se divorció de una Joan bisexual, alcohólica, adicta a la benzedrina y activista del movimiento beat. En 1946 inició su relación con William Burroughs, con quien se casó y tuvo un hijo.
     Fueron encarcelados varias veces por tener sexo en público, consumir marihuana, beber y alborotar el orden. La pareja viajó a México y se involucró en truculentas aventuras delincuenciales, consumo de heroína, amantes diversos (hombres y mujeres), y donde también solicitaron el divorcio.  El 6 de septiembre de 1951, bebiendo en una reunión en su departamento de la colonia Roma,  Burroughs mató a Joan al dispararle mientras “jugaban a Guillermo Tell y ella sostenía un vaso en su cabeza”. Bill declaró que había sido un accidente y fue liberado mediante el pago de miles de dólares.
Edie Parker Kerouac. Nació en Michigan en 1922. Fue la compañera neoyorquina de Joan Vollmer Burroughs en el apartamento de la calle 118, donde se gestaron muchas de las ideas y posiciones estéticas del movimiento beat. Amante de Lucien Carr, uno de los primeros beat, conoció luego a Jack Kerouac, con quien se casó en 1944. Jack estaba en la cárcel acusado de complicidad en el asesinato de David Kammerer, apuñalado por el propio Carr. Se dice que Jack se casó con Edie para que ella pagara la fianza. Se distanciaron en 1946 y el matrimonio fue anulado en 1952. Ella se casó dos veces más. Kerouac la siguió frecuentando hasta su muerte en 1969. Ella murió en 1993. Edie escribió su autobiografía en relación con la generación beat You’ll be Okay (1991).
 Joan Haverty (Kerouac). Nacida en 1931 en Albany, hija de una madre soltera, desde pequeña fue una estudiante rebelde. En 1950 se relacionó en Nueva York con Bill Cannastra, abogado amigo de Allen Ginsberg y Jack Kerouac. Mientras viajaban en el Metro, Cannastra trató de brincar por la ventana, se golpeó la cabeza y falleció frente a Joan. Tres semanas después Karouac le pidió matrimonio y se casaron el 17 de noviembre de 1950. En 1951 vivieron en Manhattan en donde nació su hija Janet Michelle Kerouac, pero el matrimonio ya se había distanciado. Ella se casó dos veces más, recorrió el país, tuvo otros dos hijos y siempre luchó porque Kerouac reconociera a su hija. Diagnosticada con cáncer en 1982, durante los últimos años de su vida escribió sus memorias Esposa de nadie (1989), con base en su experiencia con la generación beat. Teniendo talento natural para la escritura, se negó a publicar por considerar sus textos privados. Falleció en 1990.
Lu Anne Henderson (Cassady). Nacida en Denver en 1930, a los 15 años fue la primera esposa de NealCassady. Acompañó al escritor en la mayoría de sus andanzas de 1945 hasta 1948, cuando se separaron a causa de Carolyn Robinson. Al año siguiente Neal la buscó en Denver y viajaron en auto hasta Nueva York a recoger a Jack Kerouac y luego de regreso hasta San Francisco, donde Neal vivía con Carolyn. La historia de este recorrido fue narrada por Kerouac en Onthe Road, y sin duda es emblema de la presencia de las mujeres beat no sólo en las novelas sino en la vida misma de los integrantes masculinos de esa generación. Lu Anne, setentona, vive en Denver.
Carloyn Robinson (Cassady). Nacida en Michigan en 1923, estudió en Denver, donde en 1947 conoció a NealCassady, ya cómplice de Kerouac y Ginsberg. Neal estaba casado entonces con Lu Anne Henderson. Una tarde Carolyn encontró a Neal en la cama con Ginsberg y LuAnne y decidió partir. Neal la persiguió hasta San Francisco donde se casaron en 1948. Tuvieron una hija pero al poco tiempo Neal partió tras Lu Anne y Kerouac con quienes viajó a Nueva York y de regreso en una aventura capturada en la célebre novela On the Road. De vuelta en San Francisco, Kerouac, Neal y Carolyn sostuvieron una larga relación triangular hasta la muerte de Neal en San Miguel de Allende, en 1968. Jack murió un año después y Carolyn fue a vivir a Londres, donde escribió los libros Heart Beat. MyLifewith Jack and Neal (1980) y On the Road. My Years with Cassady, Kerouac, and Ginsberg (1990).

Mujeres, poetas y beatniks
El mundo aún no lograba restablecerse del todo de la segunda guerra mundial (que había terminado en 1945) cuando se inicia la Guerra fría. Poco después comenzaba la Guerra de Corea y se planeaba la Revolución cubana. El fenómeno del consumismo florecía, por un lado, mientras que los ideales de izquierda tomaban las armas y pretendían demostrarle al mundo que la repartición equitativa era mejor que la adquisición competitiva de riquezas.
Estados Unidos tenía una postura muy firme: consideraron al comunismo como un peligro para su plan de gobierno, para sus ideales de democracia liberal, y precisamente por ello, estuvieron fuertemente en contra de los “rojos” y persiguieron toda sospecha de conspiración.
Es en esa época y en ese país, ni más ni menos, que una generación de jóvenes, la mayoría poetas aunque también prosistas, decide rebelarse contra el tranquilo conformismo. Estos jóvenes no están de acuerdo con el status quo, son insolentes y letrados, libres y libertinos, contestatarios; así nace una fuerte corriente de ideas, arte y acciones que en la praxis fue llamada contracultura. Esos jóvenes constituyeron la generación beat.
Beat y hip pueden traducierse como “golpe”; beaster y hipster, como “golpeado”. El término beatnik (por su terminación nik) tiene un sentido despectivo, porque hace referencia a los sput-nik rusos, pero los beats lo aceptaron (con su cinismo característico) y terminó siendo una palabra tomada como favorable para los miembros de la generación. Otras acepciones de beat son; “abatido, derrotado, derrumbado, tumbado”; y Jack Kerouac le agregó la de “beatitud o santidad”.
Es difícil, a estas alturas, no haber oído hablar de ellos: Allen Ginsberg, Jack Kerouac, William Burroughs, NealCassady, Gregory Corso, Lawrence Ferlinghetti, son sólo algunos de los nombres más sonados. El uso de drogas como rutas de acceso a estados místicos de la consciencia, el ejercicio de una sexulaidad libre, sin tapujos ni restricciones, y su rebeldía constante, ocasionó que fueran múltiples veces calumniados, rechazados, prejuiciados y estereotipados.

¿Hasta una mujer puede?
Son los cincuenta, el papel de la mujer en la sociedad está tratando de ser reconstruido en un icono de femineidad de ama de casa, de la madre cariñosa, de la esposa obediente, que todos los medios bombardean. Durante la segunda guerra mundial las mujeres habían tenido que “ponerse los pantalones”, así que en esta década se da una suerte de reivindicación de las obligaciones femeninas: nunca hacer enojar al marido, atenderlo, cuidar a los niños, mantener la casa pulcra, cocinar bien, entre muchas otras cosas. Es completamente mal visto, en esta época, que una mujer estudie una carrera o pretenda balancear el trabajo con los deberes del hogar.
Las mujeres no saben manejar, no pueden abrir una botella de catsup por sí solas, son incapaces de sobrevivir sin un hombre que las rescate de todos sus problemas, no entienden nada de política ni de deportes. La mujer estereotípica es la mujer con delantal de todos los comerciales, es Lucy (de I love Lucy).
Así, en un mundo donde no puedo subsistir sin un hombre, donde casarme y tener hijos es mi mayor meta en la vida, donde mi única utilidad es ser una buena esposa y ama de casa, ¿qué harán conmigo si escribo poesía, si busco estados místicos, si no creo en las instituciones como el matrimonio, si soy abiertamente lesbiana o bisexual, o si ejerzo una sexualidad libre, aun en la heterosexualidad?

¿En dónde están todas?
Como lo dice Gregory Corso, sí hubo mujeres beats. Y ser rebeldes les ocasionó terribles problemas sociales. Hubo más de una veintena de mujeres que escribieron y experimentaron tal como los demás beats, que convivieron y crearon lazos firmes de amistad con Ginsberg, Kerouac, etcétera. Que tuvieron romances con unos y con otros, que vivieron sus propias experiencias, que se posicionaron en el rechazo social en pos de vivir tal como querían y leer lo que les daba la gana, y escribir lo que nacía de su pecho y de su mente iluminada.
Mujeres que marcaron pauta, que crearon puentes para entender a la mujer como un ente mucho más ambicioso que la imagen gris de la obediente esposa. Mujeres como Mary Fabilli, Diane di Prima, Joyce Johnson, Hettie Jones, Joanne Kyger, Denise Levertov, Marge Piercy, Joanna McClure, Janine Pommy Vega, Anne Waldman, Ruth Weiss, Leonore Kandel, Brenda Frazer, EliseCowen, Mary Norbert Korte, entre otras; mujeres de las que casi no se habla porque, como dice Simone de Beauvoir: “La representación del mundo, como el mundo mismo, es obra de los hombres; ellos lo describen desde su punto de vista, el cual confunden con verdad absoluta.”
No están totalmente olvidadas, la bibliografía de este trabajo es la prueba irrefutable de ello, pero no se les da el reconocimiento que merecen. Muy pocas veces se habla de ellas, tan pocas que hay quienes piensan que no hay mujeres beatniks, o que sólo aquellas que fueron musas o esposas de un beatnik pueden entrar en la categoría. Algunas de ellas tuvieron alguna relación amorosa con alguien de su generación, es sólo lógico, pero su talento no dependía de ningún hombre.
En este caso me centraré en tres de estas mujeres: Elise Cowen, Diane di Prima y Marge Piercy.

Elise Cowen
Un alma libre en un cuerpo reprimido por la sociedad. Empezó a escribir desde niña y desde entonces la persiguieron algunas sombras. No era la típica niña, la que su padres hubieran querido, no hacía lo que “era debido”, lo “correcto” para una “mujercita”.
La rodeaba un ánimo sombrío y estuvo internada en instituciones psiquiátricas (nunca sabremos si una fue causa de la otra, o viceversa). Conoció a Allen Ginsberg, su gemelo de alma y cuerpo aunque no de sangre, y aunque tuvo un romance con él, ambos abrazaron su homosexualidad y construyeron una fuerte amistad.
Después de múltiples tratamientos psiquiátricos para su supuesta psicosis (quizá era sólo rebeldía o libertad) su mente no soportó más y se estrelló en el pavimento al tirarse desde un séptimo piso en Nueva York.

Diane di Prima
“Soy una mujer de placer / y doy sal cuando me dan sal./ Libre de la esperanza y del conocimiento,/ he dejado esto entre piedras molidas de otros umbrales.”
Nieta de un anarquista de origen italiano, empezó a escribir seriamente a los catorce años. Conoció a los beats en los años sesenta, se volvió una de ellos, escribió junto, sobre y lejos de ellos, besó a algunos y a algunas, y de todas esas experiencias escribió Memories of a Beatnik (Memorias de una beatnik en 1969. En este libro cuenta su testimonio, aquello que vivió como mujer rebelde en su época, y los detalles eróticos de su vida con otros beats. Aquí un fragmento:
Nos dispusimos a ponernos un buen colocón, y Allen, y Jack Kerouac que estaba con él, soltó un largo discurso hermoso e inspirado, sobre la poesía y el afán de superación. Jack opinaba, y también Allen, por aquel entonces que uno nunca debía cambiar ni reescribir nada porque el primer impulso de la inspiración era el mejor, tanto en la vida como en la poesía. Era evidente que Jack vivía de ese modo. Cogió mis cuadernos de poesía y se puso a eliminar las correcciones, recitando los irregulares versos originales, convirtiendo en algo hermoso las pausas e imperfecciones mientras nos poníamos cada vez más enceguecidos.
Diane di Prima fue muy criticada por publicar unas memorias tan envueltas en escenas sexuales y de uso de drogas, pero no llegó a más que fuerte crítica y quizá una que otra reseña despectiva. El poemario The Love Book (El libro del amor) de Leonore Kandel, también de la generación beat, no tuvo tanta suerte; fue acusado de “obsceno” y retirado de circulación. Otros libros de beatniks habían sido acusados también de lo mismo, como Howl (Aullido) de Allen Ginsberg y The Naked Lunch (Almuerzo desnudo) de William Burroughs, por ejemplo, pero en el caso del libro de Leonore Kandel, aun después de más de veinte años que se retiró, continúa prohibido. Difícil de creer, pero totalmente cierto.

MargePiercy
Piercy es una de las más activas feministas de la generación beat. Escribió libros de poesía, novela, teatro, ensayo y autobiografía.
En sus libros no sólo trata de y defiende a la mujer, sino también hace crítica sobre la manera de tratar a los supuestos enfermos mentales, de las torturas que significan los tratamientos psiquiátricos culpables de que varios beatniks perdieran la verdadera razón (que a veces se encuentra en la locura) y que ocasionaron que se les fuera la luz interna.
Marge Piercy se presenta con estas palabras: “Nací en Detroit, Michigan, lugar que abandoné al cumplir diecisiete años. He vivido principalmente en Chicago, Brooklyn, Manhattan, San Francisco y Boston… He sido activista política (lucha por los derechos civiles, grupos antiguerra, Estudiantes por una Sociedad Democrática) de 1965 a 1969. Después de 1969 he estado activa en la lucha de las mujeres.”
Así su obra está plagada de lucha social, “Como feminista, su obra refleja las inquietudes humanas de una mujer en su tiempo”, pero sin sacrificar nunca la forma. En su poesía, y sobre todo con su vida, ella “destruye un mundo constreñido y anquilosado al tiempo que construye otro pletórico de intensidades”.
Marge Piercy es un ejemplo de cómo las mujeres rebeldes en su época tuvieron que enfrentarse a calumnias y humillaciones, y cómo las valientes siguieron luchando por crear un mundo donde ninguna otra persona tuviera que pasar por lo que ellas sufrieron. Su claridad de mujer liberada en el siglo XX está patente en toda su obra literaria, lo atestiguan poemas como “Blues luctuoso para Janis Joplin”, “Indecencia”, “Vivir a la intemperie” y “La luna siempre es hembra.” Termino con uno de sus notables poemas breves, toda una celebración femenina de la sensualidad y el gozo:
“Canción postrada”: “Húmedo, húmedo, en la humedad metido,/ creo que eres cerveza, leche y semen./ Eres remolino de agua, un dios del río/ con cabeza afelpada. De tu nariz/ brota la sangre, y de tu boca el vino./ Eres humectante que cura catarros y/ resfríos. Emites un vapor perenne,/ exhalación, riachuelo de orina, lágrimas/ tibias. Tienes una erección en frío y,/ escurridizo, te pierdes debajo de la/ lama. De pronto caes, fogoso, ganas tú,/ barullero, y en todas las habitaciones/ tocas puertas. Mientras yo, cual medusa/ vibrante, como un salmón que encalla,/ sobre tu suavidad resbalo y quedo/ plena.” (Versión de JVA.)

Bibliografía:
ZAZZARINO, Maria Anna, 2010/12/31, La Generación Beat, 2012/11/30, http://clubinformatica.caminos.upm.es/correoca/?q=node/86
ANAYA, José Vicente, 2010, ¿Dónde están las mujeres de la Beat Generation?, 2012/11/30, http://circulodepoesia.com/nueva/2010/10/%C2%BFdonde-estan-las-mujeres-de-la-beat-generation/
DE LA GARZA, Alejandro, 2012/09/09, El beat femenino de la Generación Beat, 2012/12/01, http://astuciasliterarias.nexos.com.mx/?p=173
ANAYA CETINA, Andrea, 2011/09/04, Mujeres, poetas y beatniks, 2012/12/01, http://www.jornada.unam.mx/2011/09/04/sem-andrea.html

Julia Madrid Napoles

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